Crónicas del viaje: Göteborg

Una vez llegados al aeropuerto, lo primero que se hace es salir del aeropuerto entre mucha gente con cartelitos de “Volvo XXX YYY” (XXX YYY es nombre y apellido de alguien), ya que Volvo tiene su sede en Goteborg. Ante la gran insistencia de mi amigo de Goteborg que no hacía tanto frío, decir que era una mentira cochina. ¡Qué frío hacía al salir! Y eso que no soplaba el viento. Casualmente ese día fue el más frío de todo el invierno en Goteborg: -8.7 ºC.

Mientras se intenta aguantar el frío, se busca dónde se coge el autobús que te lleva a la ciudad. Este autobús cuesta 80 SEK (el cambio a euros es aproximadamente 1 € = 10 SEK – SEK es la corona sueca) pero lo peor es la forma de pagarlo: sólo con tarjeta de crédito/débito y no vale cualquiera. Las que no valen: Visa electrón, euro 6000 y similares. La mía es una Visa a secas y tampoco la admitía pero la de otro amigo que era Visa a secas también sí que se la admitió (ambas eran de débito). Después de preguntar, hacer apaños con la maquinita y luego con el conductor, cogimos todos los billetes y fuimos rumbo a Goteborg.

Ya de camino a la ciudad, mención especial a un “monumento” que vimos nada más salir del aeropuerto: un monumento SKF, que es un fabricante de rodamientos.

Nos bajamos en la parada que nos dijo el amigo (Korsvägen) y él no estaba. Le llamamos y nos dice que está en el tranvía todavía, que llega ahora mismo. Mientras tanto, a pasar frío. Después de unos minutos, llega él. Nos saludamos y tal, le enseñamos las provisiones que habíamos comprado en el duty free (que realmente era su 2º principal interés). Con esto nos subimos al tranvía el cual no pagamos, puesto que se fían de la honradez del usuario y es él el que se cobra a si mismo en la maquinita que hay. Nosotros simplemente subimos por la puerta de atrás (el tranvía abre todas sus puertas y todas son de subida y bajada) y ya está. El problema es si te pilla un revisor: 100 € de multa que escuecen.

Para pagar el tranvía se pueden hacer dos cosas: comprando un ticket de X SEK e ir gastándolo, saliendo cada viaje a 15 o 16 SEK (no recuerdo bien) o enviar un SMS con Gnv (si es de noche cambia) a (creo) 75400. Entonces te cuesta 20 SEK pero tienes la ventaja de viajar gratis y si sube el revisor rápidamente mandar el SMS. El problema de este último método es si funcionaría con nuestro móvil español y nadie se ofreció a probar. De todos los viajes que hicimos en tranvía no vimos a un sólo revisor.

Göteborg visto desde el tranvía

Göteborg visto desde el tranvía

Dejando a un lado ya el tema tranvía, el primer día fue llegar a la casa (ya eran fácil las 23h o más) del amigo, dejar maletas, bolsas y demás y comer unas pizzas y empezar a beber. Además, tuve la oportunidad de ver una nota de la uni que… ¡había aprobado! (¡toma ya!).

Después salimos a un sitio que se llama Park Lane. Cuesta 100 SEK entrar (o sea, caro ya que no incluye copa) y 20 SEK el ropero (que es obligatorio). Uno de los mejores momentos fue la cola del local por dos motivos: ves suecas (ya hablaré más adelante) y ves los huevos que tienen. A los huevos me refiero a que en Suecia está prohibido fumar en lugares públicos (cosa que se podía adoptar en España, que odio como me apesta la ropa cuando voy a cualquier sitio) y entonces para fumar salen del local: con sus camisetas de tirantes ya que no van a coger su abrigo y con -8.7 ºC… Una vez dentro, el local me gustó mucho: pista en plan guay, greatest hits de la música electrónica de los últimos años (me las conocía todas y eso que no me gusta mucho ese género) y bastantes pibas.

Aquí inicio la disertación sobre las suecas. ¿Son todas las suecas mujeres de toma pan y moja? NO. Pero la media es sensiblemente superior a la media española (lo siento por las que les moleste esto, pero es la realidad). Digamos que allí hay más de niveles superiores: si tu ves aquí X con nota entre 9-10, allí hay bastantes más (el triple a lo mejor, tampoco quiero pasarme). Recuerdo 2 suecas que eran 10: una en la cola (la cual con nuestras chorradas, risas y alcoholismo nos encargamos de espantarla) y otra ya dentro que esa si que era de otro planeta (morena de ojos azules guapísima de cara y cuerpazo). En el resto del local lo que más abundaban eran 7-9, que aquí en españa serían las tías con nota más alta del local y con escasez. Por eso la media sube: no hay tanta fea y en general están más buenas, sin caer en la simplificación de que TODAS estan buenas. Esto es aplicable tanto en Goteborg como en Estocolmo y lo mejor que se puede hacer para comprobar este hecho es ir (aparte de la disco) por las zonas de tiendas. Su único inconveniente es que son un poco sucias: escupen sin complejo alguno a la calle (al parecer es bastante común).

Después de estar ahí, fuimos ya a casa a dormitar. Justo arriba he comentado que las suecas no es que sean el paradigma de la educación, pero es que tengo experiencia mía personal sobre el tema que sobrepasa el cochinismo. Bajando del tranvía y yendo un amigo y yo por la parada, de repente veo como “algo” me pasa rozando la mejilla (como a 2 ó 3 dedos). Vi el objeto que me habían lanzado y se lo comenté al amigo, a ver si es que estaba ya con la mente nublada por el cansancio porque no me creía que fuera “eso”. Pues sí, lo era… un tampax recién usado. Sí, sí, usado: con “rojo” no congelado (con el frío que hacía los escupitajos se congelaban, el “rojo” no había llegado a congelarse). Me giro y me encuentro con dos chicas (una no parecía sueca por su tez demasiada oscura) pasaditas de peso y feuchas de cara. El amigo me comentó que estaba claro que querían chiscar. Esto era obvio, pero joder jorobar qué maneras tienen. Y encima que las 2 eran bastante cardos, qué suerte la mía.

Nos levantó una llamada al móvil de un amigo pregutando por Bernabé (11:30h). Después de defecar en su ascendencia y descendencia y jurar en arameo, nos levantamos y fuimos a conocer Goteborg, que es la 2ª ciudad más grande de Suecia (500k habitantes, entre 750k – 1 M de habitantes en toda su área metropolitana y alrededores).

Lo primero que vimos fue la ópera, que para mi es un pelín cutrecilla (intenta emular un barco) y estuvimos paseando un poco por el puerto hasta que nos metimos por las calles centrales. En ellas, te encuentras la siguiente estatua:

This is Göteborg

This is Göteborg

El señor es Gustavo Adolfo Vasa, uno de los reyes más importantes de la historia sueca que con su dedo indica que esta tierra es Göteborg.

Después de caminar un poco más, nos metimos por la avenida principal que la llaman “The avenue”, que podéis ver en la siguiente imagen:

The Avenue

Como se puede observar, un intensísimo tráfico colapsa la avenida principal de la 2ª ciudad de Suecia. Desde donde he hecho esta foto hay una fuente que es típica del lugar. Seguimos conociendo Goteborg y pasamos por la siguiente iglesia:

Iglesia guay en el parque

Mis amigos entraron y dijeron que estaban haciendo un rito extraño. Por lo que decían, debía ser una boda.

Después de comer unas pizzas (que estaban un poco chungas) en un italiano al lado de la universidad Chalmers (que es a la que va mi amigo erasmus), nos metimos en la universidad y fuimos a los sillones. He de decir que esa universidad es la polla el pene, sólo hay que ver esto:

Sala de sillones de Chalmers

Como se puede observar, sillones orejeros de puta prostituta madre, tresillos, mesas para currar en grupos… añadir 2 mesas de billar, la Gamecube y la Xbox 360… Esto en Madrid lo ponen con una barra y te sacan un riñón por el agua del grifo. Obviamente nos tiramos en los sillones a dormitar y descansar después de la caminata de todo el día (que fue bastante). En palabras de un amigo: “Esto era lo que quería conocer de Goteborg”

Después de retomar fuerzas, volvimos al piso del amigo y salimos nuevamente, ahora a otra discoteca que, personalmente, no me gustó. Y también soplaban 100 SEK + 20 SEK en la entrada. Cuando cerraron la discoteca, nos fuimos al Burguer King porque unos amigos tenían hambre y luego cogimos un tranvía, que nos dejó tirados en mitad del trayecto y tuvimos que andar sobre las 5:00 – 5:30h (ya os podéis imaginar el calor que hacía) unos 20 minutos hasta llegar a la casa del amigo. Lo que más me sorprendió de la caminata fue pasar por las distintas casas (todas ellas unifamiliares semejantes a las británicas – esto no es el centro de Goteborg, aviso) con luces en algunas habitaciones. ¿Cómo era esto posible a esas horas en un país que se va a dormir con las gallinas?

Una vez llegados a casa, nos tiramos como buenamente pudimos para dormir una hora escasa, puesto que el tren que nos llevaba a Estocolmo salía a las 8:00 h y había que levantarse una hora antes para llegar bien a la estación de tren. Obviamente, el plan era sobar en el tren, ya que el trayecto era de 5 horas (a la vuelta fueron sólo 3 horas). Después de levantarse bastante matado, fuimos a la estación y nos metimos en el tren rumbo a Estocolmo.

Next Station: Stockholm

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