Crónicas del viaje: Estocolmo

El plan de dormir en el tren no fue una buena idea. De las 5 horas pensadas de antemano, sólo durmimos como 2 horas. Esto se debe a tres cosas principalmente: la primera, fue la interrupción del revisor de billetes (durante poco tiempo, le enseñas el billete y a sobar nuevamente), el frío intenso que hacía en tren y la otra fue un niño chino que tenía una maquinita/móvil con la que estuvo poniendo una musiquita de escasos 15 segundos durante, fácilmente, media hora o más. Y todo el tiempo la misma música repitiéndola sin cesar. Obviamente, nos despertamos ante semejante insistencia. La sintonía era muy básica: tenía una primera parte a modo de “prota camina por el mundo” jodidamente difícil de recordar y después como si el personaje del juego muriese, rompiéndose la melodía anterior y sonando un “turububrbuubub…” (típico de girar la pantallita cuando el prota muere) que le quitaba encanto a la parte anterior pero le añadía un toque guay. Al despertarnos e intentar emular la canción para guardárnosla en el corazón, el niño dejó de ponerla. Obviamente, los padres tenían que haberle dicho algo al ver como nosotros diseccionábamos la canción, la tarareábamos y hacíamos coña con ella. El problema es que ya nos desvelamos mucho y no pudimos retomar el dulce sueño, por lo que nos dedicamos a ver el paisaje:

Paisaje sueco desde el trenPaisaje sueco desde el tren

Obviamente, había tramos de frondosos bosques.

Por fin llegamos a Estocolmo, ya que el viaje se hizo más pesado de lo que pensamos. Una vez allí, nos vino a buscar un colega de un amigo que estaba estudiando en la KTH, la universidad de Estocolmo. Este colega nos dió alojamiento, se ofreció de guía y todo lo que se pueda pedir. Sin lugar a dudas, el mejor anfitrión de todo el viaje (y eso que directamente sólo lo conocía uno de nosotros, que eran amigos de la uni). También hay que mencionar a otro colega de uno de nosotros que también nos cedió su casa para sobar. El primer día sacamos los billetes de metro tipo turista (o sea, todos los viajes que quieras al día y para varios modos de transporte) para 3 días. El precio fue de 200 SEK, o sea, carillo.

Con nuestro billete para los 3 días, fuimos a dejar maletas y demás bártulos a la casa del colega de la KTH, que está a las afueras de Estocolmo, cerca de una parte de la KTH. Decir que hacía un poco más de frío que en Goteborg, pero no mucho.  Después de hacer un poco el mico, nos fuimos a conocer Estocolmo por la noche (ya era tarde, el tren llegó a las 13h pasadas). Paseamos por las principales calles de Estocolmo y luego nos fuimos a casa (era domingo, la fiesta estaba muy limitada y el cansancio acumulado de los días anteriores ya estaba haciendo mella). Cuando llegamos a su casa, cenamos e hicimos una timba de póker por la noche con el aliciente de que el que perdía fregaba los platos de un total de 10 personas. Menos mal que yo no fui. Después de estar jugando buen rato, nos fuimos a sobar.

El colega que nos vino a recoger a la estación tenía que hacer cosas por la mañana, y el otro colega que también nos daba de alojamiento fue nuestro guía el lunes. Nos llevó al ayuntamiento de Estocolmo:

Ayuntamiento de Estocolmo

Allí estuvimos un rato haciéndonos fotos y paseamos por los alrededores encontrándonos canales congelados:

Canal helado

Además, estaba nevando, pero no mucha cantidad. Además, los copos de nieve de allí son como los de la tele: estrellas perfecta. Debido al frío que hace permanece la nieve (no se derrite) y sobre los hombros tienes como un polvo blanco (no es caspa) que se va acumulando en las aceras de la ciudad debido al viento que a veces sopla.

Nuevamente, las calles colapsadas por el tráficoNuevamente, las calles colapsadas por el tráfico

Fuimos a comer al Max, que es un McDonald’s de esas tierras.  De su precio hablaré luego (no es excesivamente caro). Una vez comidos y haciendo una ligera sobremesa, el colega se fue y nosotros nos dirigimos al museo del Vasa.

Para no hacer más grande el post, dejo el link de la wikipedia sobre el Vasa. La entrada es cara (100 SEK), pero con el carnet de estudiante universitario hacen un 50% de descuento. Que decir del museo… pos que tiene cosas buenas y cosas malas. Malas: te ponen los huesos de los tripulantes que no sé muy bien que pintan, no te dan una explicación buena de por qué se hundió… Buenas: está el barco real, te explican todos sus detalles… Aquí dejo una foto de lo que fué la parte trasera del barco:

The Vasa

Después de estar 3 horas en el museo (que dan de sobra para verlo más o menos bien), fuimos a casa del colega para cenar y luego salimos por la noche en busca de algo abierto (lunes por la noche en Suecia). El colega nos llevó a un local con música de Blues en directo y la pinta de cerveza a 50 SEK (precio razonable para ser alcohol en Suecia).

Al día siguiente (martes) el colega nos llevó nuevamente por las calles principales de Estocolmo

Edificio en Estocolmo

y visitamos la Catedral de Estocolmo, que destaca por la estatua de San Jorge matando al Dragón. Pongo otra foto distinta a la de mi móvil porque la mía no se ve muy allá:

La verdad es que sorprende encontrarse esto en una catedral. También fuimos al palacio real y vimos  el cambio de guardia, que es bastante cutre. En cuanto al palacio real, es bastante pequeño pero tiene cosas curiosas.

Finalmente, fuimo por las calles del primer día (cuando era noche) y nos comimos una sopa de pescado que estaba de puta prostituta madre: con mucho pescado, gambas, etc y le echaban una salsa “aiolli” (¿alioli?) que la hacía deliciosa y bien calentita para combatir el frío. Por último, fuimos a una especie de mirador bastante céntrico donde se ve gran parte de la ciudad e hicimos unas cuantas fotos hasta que nos fuimos a casa para coger las cosas y volvernos, ya que nuestro tren salía a las 20:10h.

De nuevo en Goteborg, poco que contar. Nos quedamos atrapados en el montacargas (superábamos el peso máxima entre todos los que eramos más las maletas). Este montacargas es muy peculiar: no tiene caja, es sólo el suelo el que se mueve y hay que estar pulsando todo el tiempo el botón, tanto para subir como para bajar o llamarlo. Además, tenía esta advertencia realmente cómica:

Aviso ascensor

Básicamente viene a decir que hay que tener cuidado al sacar el cubo de basura porque se puede quedar pillado con el piso y al bajar la plataforma morir de manera extraña. Dudo mucho yo de esto por varias razones: 1) No tiene techo el ascensor y 2) hay que estar pulsando todo el rato el botón para que baje.

Ya por último, indicar que la mañana del miércoles fue para sobar y comer un poco. Luego fuimos a la estación central

Central Station de Goteborg

para coger el autobús que te lleva a Goteborg City Airport, ya que ahora salimos con Ryanair desde ese aeropuerto. Fueron 60 SEK.

Ahora enumero un poco las impresiones que he tenido de Suecia:

– El tráfico es prácticamente nulo. La movilidad es muy elevada y no hay muchos coches. Consecuencia de esto: apenas hay policía en la calle pero si alguien llama llegan rápidamente porque no encuentran atascos.

– Todo se paga con tarjeta de crédito/débito. La discoteca se podía pagar con tarjeta, los taxis, los autobuses… prácticamente todo. Los amigos de allí apenas llevan efectivo porque pagan todo con tarjeta de crédito. En el palacio real de Estocolmo, la entrada también la pagamos con tarjeta. Prácticamente todo.

– La gente es muy tranquila. No te encuentras a pesadillas como aquí en el metro poniéndote reggaeton o la tecno-rumba para que la escuche todo el vagón.

– Los precios son ligeramente más caros en bastantes cosas, aunque hay excepciones. Lo mejor aquí es poner ejemplos (precios aproximados en €, exactos en SEK): baguette de 300 gr = 9.9 SEK, leche = 1.10 €, pinta de cerveza (con música en directo) = 5 € (el alcohol se dispara por los impuestos que le meten), tomate frito = 11.90 SEK, tren de ida (dos semanas de antelación) = 388 SEK, tren de vuelta = 263 SEK (60 € ir y volver de Goteborg a Estocolmo, prácticamente la misma distancia que Madrid – Barcelona), entrada al palacio real, el tesoro y el museo de las tres coronas = 70 SEK (debido al 50% de descuento por ser estudiante), menú del Max (bebida, patatas y hamburguesa con café o té incluido) = 63 SEK. Después está el alcohol, que es como el doble de caro (en el caso de cerveza y vino puede ser incluso más) y la carne, que aunque no me dijeron cifra me comentaron que la carne de vaca es prácticamente artículo de lujo.

– Los salarios son, aproximadamente, el doble. Si a esto le añades que la mayoría de las cosas no son el doble de caro que aquí, es fácil ver que el poder adquisitivo es más alto que en España.

– El frío puede llegar a ser mortal. En una cuesta al lado del palacio real en Estocolmo corría bastante viento procedente del canal que era cosa MUY mala. A esto hay que añadir que uno se va acostumbrando, poco a poco dejé de usar el gorro e incluso el último día en Estocolmo decíamos que hacía más calor que los días pasados a pesar de que vimos en un termómetro de la calle -3 ºC a las 11:40h.

– El asombroso número de Volvos y, en menor medida, Saabs. Destacar que entre el 30-40 % de los taxis eran Toyota Prius

– Se me olvidaba lo más importante: ¡las suecas!

Next Station: Frankfurt

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