España y el “se veía venir”

Se veía venir. Después del partido contra Suiza, las dudas surgen. Faltan muchas cosas. La primera de todas y más evidente es la velocidad. El juego lento de la selección española, sin un pase más allá de 10 metros o un desborde del extremo que desbarajuste la defensa hace un juego muy lento y previsible que elimina cualquier factor sorpresa. Casualmente, las dos oportunidades más claras de España han sido el tiro al larguero de Xabi Alonso y el uno contra uno de Piqué. El factor sorpresa.

Por mucho que digan los periodistas, el fútbol de España termina aburriendo. Es como ver un documental de La 2: el tiburón se acerca a comerse al pececillo de turno, todo es muy bonito, pero te empieza a entrar el sopor mientras te preguntas por qué narices el tiburón no se comerá ya de una vez al pececillo. Y para más inri, el pececillo consigue escapar, ¿tanto para nada?

Y eso es lo que le pasa a España, marea demasiado la pelota. Menuda pesadilla el JJ Santos diciendo cada dos por tres el porcentaje de posesión de España en la primera mitad (igual que la crónica que estoy leyendo ahora mismo en un periódico generalista). ¿Y qué, si no se marca? Tener el balón sirve para que no te metan gol, pero no significa que lo vayas a meter tú.

Se vió claro contra EE.UU. en la copa confederaciones. Un equipo que se cierre bien atrás y esté ordenado, haciendo bien las coberturas, se vuelve un equipo prácticamente inexpugnable. Porque no es sólo que se haya perdido el partido, es que no se ha metido ningún gol. Ni contra EE.UU. ni contra Suiza. Falta el factor sorpresa.

En la primera parte, me recordó a la Eurocopa de Portugal de 2004: las jugadas por aquel entonces terminaban principalmente en Vicente, que no es el delantero. En el partido de hoy, pocas jugadas han terminado en Villa. Y especialmente desaparecido cuando Senderos se tuvo que ir lesionado, que tenía que haber aparecido mucho más.

Por otro lado, falta continuidad en los jugadores. Ha habido destellos puntuales: Villa al final de la primera mitad, Iniesta principalmente en la segunda mitad después del gol suizo, Torres nada más salir… pero exceptuando esos momentos, estaban desaparecidos en  combate.

Falta compañerismo: un tiro de Ramos con la zurda que fue un churro o el ocecamiento de Pedro en  vez de abrir a Torres son dos ejemplos de pensamiento individualista y no colectivo.

Falta cabeza: Navas le provoca una amarilla al lateral y después, no le encaró sino que se limitó a buscar hueco para centrar. Sube Piqué de delantero centro y no se cuelgan balones hasta el final del todo. Suben los dos centrales en las faltas y saques de esquina y no se cuelgan los balones, sino que se juegan en corto (con el riesgo de perder el balón y te monten una contra de mucho cuidado)

Volviendo al tema de la velocidad, Xavi me ha recordado a Guti. Las pocas veces que subían los suizos y se podía hacer un ataque rápido o incluso un contraataque aprovechando que no estaba armada toda la defensa (las 2 líneas de 4 jugadores), Xavi retenía el balón y ralentizaba el juego eliminando la opción de un ataque rápido. Sin el factor sorpresa, viviendo del juego lento y predecible, no se ganan partidos.

Y lo que es peor, ya está la prensa excusando el debacle en el infortunio, igual que contra EE.UU., o incluso diciendo que a lo mejor ser segunda de grupo hasta conviene para el cruce.

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One Response to España y el “se veía venir”

  1. miralarima says:

    Hoy España se ha pegado
    un exquisito atracón
    cuando era considerado
    el más probable anfitrión.

    Cuando todos esperaban
    que España a Suiza le diera
    una tortilla de papas
    con dos o tres huevos hecha,
    España ha vuelto cenada
    sin esperarlo siquiera
    pues hoy mismo se ha tragado,
    sin quererlo y del tirón,
    un queso bien fermentado
    y ese capricho marrón
    que chocolate es llamado
    y es por Suiza fabricado
    con exquisito primor.

    ¡A volver a los fogones
    a aprender a hacer un gol!
    Y así, llegar con pudor
    a echarle un par de bemoles
    y ser un buen anfitrión
    invitando a quien le toque
    a gazpacho y a jamón,
    a paella y chicharrones,
    a vino tinto en porrón…
    y si me apuras, de postre,
    cuatro kilos de turrón.

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