La clave estaba en el obrero

El partido contra Portugal fue en parte como había previsto: cerrojazo atrás pero, sin embargo y sorprendentemente, sin pelotazos a CR7. La verdad es que da la impresión que Portugal desaprovecha, y mucho, a su estrella. Ayer mismo si en vez de estar CR7 estuviera cualquier otro jugador no se hubiera notado. Escasa presencia del que debería ser el referente de su selección, una selección que apenas le nutre balones para explotar su velocidad y su 1 contra 1.

Por otro lado, destacar los 5-10 primeros minutos de España con 3 tiros bastante buenos que podían haber dejado las cosas claras, tal vez, demasiado pronto. Luego España cayó en ese juego que tiene cuando no  encuentra espacios: toque y toque, escasa verticalidad, no hay desborde por las bandas, falta de velocidad y desmarques. Se nota mucho que, sin el balón, los jugadores españoles se mueven más bien poco y prefieren el pase al pie. Cuando hay cerrojazo hay que arriesgar un poco porque si no es imposible abrir la defensa, hay que tener factor sorpresa.

Mientras tanto, Portugal ya no la sorprendían atrás y sí que daba algún coletazo adelante, como ese tiro que tuvo que despejar por segunda vez Casillas en la línea de gol (con clarísima falta del delantero que el árbitro, poco amigo del silbato, no pitó). Era un partido de los que temía: cerrojazo y alguna contra o ataque rápido, la defensa no muy atenta y gol que te asestan. En general, no me gustaba como estaba.

Y así continuó la segunda parte, con posesión de España y perdió capacidad de sorpresa Portugal. La sensación que tenía con los ataques de Portugal era de cierta desidia de algunos jugadores a la hora de defender: Iniesta no bajaba a apoyar a la banda y la mayoría de los ataques venían de la banda de Ramos, que sube y luego le cuesta volver. Y las veces que vuelve se va de central en vez de lateral y tiene que salir Piqué a tapar el lateral, más veces de las que debería. Falta un poco de disciplina en defensa y una mejor elaboración de la cobertura para Ramos.

Pero todo este lodo en el que España se enfangaba se disipó de golpe con la irrupción de Fernando Llorente. Con un claro 9, un referente en el ataque y un tapón que fijaba a los dos centrales (y que fueron incapaces de ganarle), La Roja se sintió mucho más suelta. Nada más salir, avisó con un remate de cabeza en plancha, de esos de toda la vida, de 9 puro alto rematador. Los centrales entendieron que no le podían dejar mucha libertad cuando estuviera por el punto de penalti.

Y así llegó el gol. Los periodistas dicen que genialidad de Iniesta y Xavi (que parte tienen), pero la jugada inicia en Fernando Llorente. Recibe el balón en la frontal, la para y aguanta. Los portugueses van hacia él y justo en ese momento pasa el balón a Iniesta. Había atraído a la defensa lusa y había dejado huecos libres para los demás. Después, si Villa está en fuera de juego o no, apenas he visto repeticiones pero la única imagen que he visto es bastante dudosa. En el otro lado de la zaga un defensor portugués está retrasado y si es fuera de juego era por poco, muy poco.

Nuevamente, un jugador bueno pero con poco nombre, como fue Marcos Senna en la Eurocopa, resultó ser crucial. Y es que hacen ese trabajo sucio y poco agradecido y reconocido, pero fundamental.

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