Sobre el arte de criticar

¡Fuera marujas! No me refiero al critiqueo de la peluquería, me refiero a las críticas de cine, fundamentalmente, y el extraño arte que hay detrás suyo. Ahora me explico mejor.

Actualizando mi biblioteca de películas para ser vistas en el futuro más reciente posible, suelo acudir a una web para que me dé ideas y luego voy a mi querida FilmAffinity (que pensaba que era un usuario minoritario – sin estar registrado, eso sí – y ahora resulta que todo el mundo la usa y puntúa) para ver la puntuación, leer las reseñas (siempre con mucho cuidado) de los críticos de cine y ver después las críticas de la gente. Con todo eso me suelo hacer una idea de si la película:

  • Es buena o no
  • Me aportará algo, sólo me entretendrá, será puro espectáculo visual, etc
  • Merece la pena verla

Visto todo esto, es cuando me decido a buscarla para verla en el futuro, pasando a la cola de espera. Pero en este proceso, en el paso de leer las críticas de la gente, es cuando uno llega a sorprenderse y mucho de la calidad de ciertas críticas y, en ocasiones, del humor que la gente es capaz de desplegar para llegar a hacer de la crítica un verdadero arte.

Por un lado, hay veces que se nota que los críticos de cine  están demasiado “influenciados” en las grandes superproducciones. Tenemos a los críticos americanos que, a no ser que la película en cuestión sea realmente un bodrio, siempre puntúan las películas suyas por las nubes. Son muy poco fiables. En cambio, los críticos patrios suelen ser menos entusiastas con las películas que llegan del otro lado del charco, eso sí, siempre y cuando no haya mamoneo previo.

Sinceramente, me parece increíble como una película tan floja como largometraje como es Avatar (que visualmente será la leche y bla bla bla, pero de argumento peca de muy flojo y visto una y otra vez, actores más bien mediocres y un largo etcétera)  haya tenido tantos aplausos de cierta parte de la crítica cuando debería haber habido unanimidad. Fíjense en las diferencias de crítica:

Allí donde se juntan cine y alucine. (…) se sale ebrio de fantasía, pero entero, porque la película ha tenido la sensatez de mantener el fondo liviano del cuento, el ‘érase una vez’, dentro de un pellejo abrumadoramente perfecto. (…) Puntuación: **** (sobre 5).” (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)

“La involución artística. (…) A Cameron se le ha olvidado la historia que quería contar. O no daba para más. (…) Si éste es el camino que va a llevar el cine a partir de ahora, que lo paren, que yo me bajo.” (Javier Ocaña: Diario El País)

”El espectáculo total. (…) poderío casi hipnótico de unas imágenes que se quedan grabadas en la retina” (Alberto Luchini: Diario El Mundo)

El espectáculo se despliega durante 160 minutos, pero la emoción de estar viendo la esperadísima “Avatar” (o “James Cameron y sus aliens, el regreso”) apenas alcanza una hora. Es lo que tardas en acostumbrarte a la maravilla visual, para comenzar a darte cuenta de que, mientras estabas ascendiendo a la cumbre del 3D, el guión cayó precipicio abajo, para hundirse en la sima del convencionalismo y los lugares comunes del cine más comercial (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)

Por eso digo que mejor no valorar mucho estas opiniones, porque realmente no resultan fiables. Así terminé valorando prácticamente lo que dijera la gente y no los críticos “especializados”, también con mis reservas porque hay mucha gente que se deja llevar por las grandes superproducciones cegadas por las campañas de marketing. E incluso así, es curioso leer sus críticas para terminar diciéndote para tí mismo “menudo yonki” que puntúa muy alto superproducciones que, literalmente, son mierda (ejemplos: en “La guerra de los mundos”, el título de una crítica es “Terroristas de más allá de las estrellas” – nota 8/10 – y de “Spider-man 3” otro título es “LOS LABERINTOS DEL ALMA” – otro 8/10 – …).

Hay personas que pretenden ser sagaces e ingeniosas y sus opiniones no dejan de ser una burdas copias de lo previsible pero poco común. Es decir, sobre la película “El número 23” te encuentras en una crítica que la nota de la película sería 2.3. Es poco ingenioso y a la altura del Que!, esas no me valen (al igual que la crítica anterior de Avatar de “el cine y el alucine”) También, y todo sea dicho de paso, la gran mayoría expone su opinión de forma clara, concisa y llana. Pero siempre te encuentras con algún pequeño literato que te sorprende con frases como ésta:

Esta es la película más dulce, más pegajosa, pringosa, untuosa y ñoña que he visto en los últimos años (…) Un mar de mermelada se extiende por todas las páginas del guión. Los actores están maquillados con membrillo, chorretes de algodón dulce caen de la grúa y de la cámara, los decorados son los de la casita de chocolate, las actrices se dan baños de merengue…

Humor ácido en estado puro que jamás leerás a un crítico de cine. Es cierto que los críticos también tienen las suyas, como la siguiente afirmación:

Una película romántica teen tradicional tan tierna y libre de ironía que al criticarla uno se siente como pegando con un bate de béisbol a un saco lleno de gatitos recién nacidos

Está claro que leer cosas así a mí me gusta ya que sale fuera de lo convencional y te sueles reír o al menos sacarte una sonrisilla, pero tiene su hueco sólo en el mundo de la crítica. Estoy harto de leer crónicas (que no críticas) de partidos de fútbol donde el redactor se siente imbuído por el espíritu de Garcilaso y en vez de informar me cuentan un rollo macabeo de mucho cuidado.

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