Principio básico: acción – reacción

De vez en cuando viene noticia más bien polémica sobre la vida de los políticos y la oleada de indignación posterior. Puede ser por las pensiones vitalicias de los ex-presidentes que se siguen pagando a pesar de que trabajen en el sector privado o porque los eurodiputados no quieran ajustarse el cinturón. Digamos que el orden cronológico es el siguiente:

La noticia

Ese pedacito de realidad que te repugna sobre la falta de honradez, principios o compromiso propia de los políticos, sobre todo por la sensación que, si el poder corrompe, esta gente ya estaba corrompida antes de tener el poder. Esta noticia es elemento generador porque es la acción que pone en movimiento al resto.

La indignación

Llega entonces al gran público la noticia y se convierte en tema de conversaciones en el lugar de trabajo, con los colegas e internet. La gente se sorprende por esto o lo otro, y expresa su sentir, por ejemplo, por el twitter incitando a que el hashtag XYZ sea trending topic para que la gente se entere. Como se ve claramente, es la reacción a la noticia, la reacción a la acción

Futuro

Y ya está. Ahí se quedó. Fin, expresaste tu indignación. ¿Y?. ¿Cambió en algo la situación? ¿Sirvió de algo real? Aparte de intentar luchar por hacer el tweet más sarcástico/humorístico de todos con el hashtag en cuestión, ¿realmente la situación cambió al día/semana/mes siguiente? No, no cambió nada. Es una reacción un poco mi**dera, ¿no crees? Una acción continuada en el tiempo contra una reacción puntual y mediocre. O sea, el eurodiputado sigue viajando en primera clase y tal vez ni siquiera haya leído todo lo que se ha dicho sobre él. ¿Ha servido de algo todo ese twitter, bar, charla en la sala de descanso del curro? No, de absolutamente de nada. Fue lo que dijo Eric Cantona, la gente sale a manifestarse, aguanta una pancarta y ale, ya está. ¿Sirve de algo? No, lo que sirve es hacer algo de verdad.

Y esto es la tónica general que se está consiguiendo, que pase lo que pase, se haga lo que se haga, la reacción es tan cómoda de llevar para los políticos que cada vez son monstruítos con un poder más absoluto y más sinvergüenzas. Total, ¿qué va a pasar?.

 

PD: Me encanta la gente pidiendo el metro a lugares remotos (véase poblaciones pequeñas en las que no existe viabilidad económica para mantener el metro -> devorador del presupuesto) mientras se habla de la posibilidad de instalar el copago sanitario. Sentido común +1. Lo dejo para el siguiente post.

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